Esto porque cuando uno desatiende su propio bienestar, se deja arrastrar por el caos de la vida y la realidad. Inconsciente del sacrificio que haces por llevar un ritmo de trabajo que te hace daño, te entregas a una corriente maligna que destruye la salud y la paz interna.
No sé realmente por qué estoy ahí, si entregado a un motivo romántico de la vocación o a un ejercicio mecánico de la costumbre.
Levantarse para llevar una vida común y corriente, hasta ser arrastrado por el vacío al no pertenecer a ningún lugar.
Dormirse en el pensamiento que las cosas no van a cambiar, o que ya es demasiado tarde para aventurarse.
Aún no te derrotan, te han golpeado, te han humillado, te han botado, pero no estás dormido.

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