Esto porque no todas las ideas que brillan son buenas, sino aquellas que son profundas y difíciles desentrañar.
No todas las opciones resultan correctas, sobre todo si uno las persigue por el deseo de hacerlas llamativas e interesantes. Ni tampoco todas las propuestas resultan atractivas, si sólo se plantean como un trabajo superficial y automatizado.
Muchas de las ideas que hemos desarrollado no han generado ningún impacto o quizás un leve movimiento que no llega a ser más que una chispa, y luego se extingue. Aunque me parezcan interesantes, sino existe profundización, pierden color y su brillo cae en el silencio.
Caigo en el sufrimiento cuando esto sucede, pero me levanto. No forzar el camino solo para cumplir con la meta. Todas las ideas que se fuerzan se encierran y se convierten en una condena, aunque te llenen de luz, a mis ojos sólo los enceguece.

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